jueves, 24 de septiembre de 2009

MAL CRÓ-NI-CO


Desde hace mucho tiempo —en esta ciudad en la que vivo y siento (porque todo se reduce a sentir y el proceso de la razón se origina a raíz de nuestros sentidos, de lo que captan, de lo que nos permitimos sentir), en la cual, malditamente, tiendo a sentirme solo (por muchas y ninguna razón), a ser incapaz de superar ese mal crónico que llamo soledad— he tenido en la cabeza la trillada idea de crearme un blog; tanto ha sido el tiempo, y mayor la indecisión y falta de determinación que me dominan, que ha pasado casi un año —y un año, aceptémoslo, es demasiado tiempo para una generación tan frenética como la nuestra— desde creada la cuenta en Blogger para que recién a mis 21 años, a semanas de cumplir los odiados 22, decida por fin dignarme a escribir y empezar esta necesaria etapa en mi vida.

Probablemente alguno se pregunte cual ha sido el motivo que haya determinado mi decisión final. Y lamento decepcionar —no creo que sea la primera decepción que les brinde—, pero no encuentro ninguna en particular. Así es, ninguna razón (ninguna ruptura amorosa, ningún fatídico desenlace en algún problema, ninguna muerte que lamentar, ningún acontecimiento aparentemente digno de resaltar). Tengo que serles sincero desde un inicio, de lo contrario esto no funcionaría; yo no los engaño y ustedes no se engañarán buscando algo más de lo que les pueda ofrecer realmente.

Pero, para que tampoco crean que simplemente me muevo en base a impulsos y que mis acciones no contienen un motor, puedo exponerles dos claros intereses que persigo al establecer este rincón en la web.

Es simple. Primero, no pretendo que esto que llaman blog forme parte de mi cotidianeidad; no, sería un absurdo, una capitulación ante la constante lucha por impedir que la odiada rutina se instale en mi vida, que lo que soy capaz de sentir deje de ser nuevo y sea caduco, que la capacidad de maravillarme por lo que hay a mi alrededor muera con mi aceptación de un mundo plano y gris; y por eso mismo, quiero usar este espacio como una pequeña ventana para que vean lo que observo, para poderles mostrar esas vacas de manchas negras que pasean tranquilamente en el campo, ajenas a cuanto ocurre en el exterior y que, sin embargo, son las que tienen la clave —oculta, misteriosa— de esta existencia que se muestra indescifrable (lean Divertimento —gran libro— de Julio Cortázar), la cual, ingenuamente —sí, muy ingenuo, casi estúpido— me puedan, tal vez, ayudar a descifrar o al menos a vislumbrar y deje de ser solo esa intuición tan difícil de perseguir (El Perseguidor, también de Julio Cortázar —cuento largo o nouvelle—, es una clara muestra de eso que algunos persiguen, de lo que se logra intuir). Y segundo, pero no menos importante: mi necesidad de compromiso —y también se conjuga aquí eso que al inicio dije como “necesaria etapa en mi vida”—; desde siempre —o casi siempre— he tenido la suerte de captar (intuir, también, muchas veces) lo que me gusta, lo que me mueve a realizar esfuerzos que normalmente no haría por cualquiera —cosa, persona, animal, lo que sea—, pero siempre mi desidia, mi inmensa desidia, ha jugado en mi contra, arruinando muchas veces lo que aprecio tanto, impidiéndome continuar. Y este blog, a mi parecer, me permitirá asumir un compromiso con el elevado arte —para mí al menos— de escribir, de sumar una responsabilidad (responsabilidad que no es responsabilidad, al menos no literalmente; sí, muy complicado para explicarse en solo unas líneas; ya hace rato que dejó de ser simple todo esto) para impulsar esta vital carrera con las letras. Y no solo al escribir, sino al expresar lo que siento —volviendo al proceso de sentir, al concepto de sentir— y vivir constantemente el goce-sufrimiento —la libertad que representa, que se debe respetar, que permite la autenticidad de la literatura— que la escritura representa para mí.

Sí, soy complicado y contradictorio, me exijo mucho y muchas veces no suelo cumplir con lo exigido. Imperfección, eso es, y no pretendo —ni en sueños— tratar de ser perfecto; dejemos los intentos de perfección para aquellos que no logran verse a un espejo, para quienes ignoran lo que a su sombra le ocurre.

Ya les había dicho, seamos sinceros, así no nos decepcionaremos.

Esto, por hoy, es todo. Ustedes continuarán con sus vidas, yo con mi mal crónico. Y este enano rincón en la web servirá de esquina para encontrarnos, para contemplarnos y por allí tal vez, emocionarnos, sentir.

4 comentarios:

  1. mmmm me pides un comentario, cosa dificil ante una entrada q afirma tener su origen en la nada (concepto q me parece sintetiza desidia,soledad, monotonia,etc) y q a su vez no pretende nada.Entonces creer en lo que dices??? Nah, siempre se pretende algo. Hasta la muerte es un mensaje, no un corte de la comunicacion. Creo mi amigo q la intencioanlidad en este blog es hacer publico tu mal y asi gritar por un poco de apoyo. Se q es bastante obvio, pero de la misma manera que los gritos de auxilio son obvios, las respuestas no se oyen. Y no recuerdo un buen libro para citarte asi que recurro al Residente (si ese de la calle 13) cuando dice "aprendi a tragarme la depresion con cerveza" XD Con esto no te propongo una bomba epica (no por ahora q toy misio) sino q asi como tragas para llenarte, vomita para vaciarte... Escribir no es un poco desnudar el alma??? Encriptar en personajes y eventos supuestamente ajenos a nosotros nuestras mas intimas ideas??? No soy artista, soy cientifico, asi q solo puedo hacer un diagnóstico (ya dado) y un posible tratamiento:Comprate un perro, sal con tus amigos y sobre todo bota la mierda q como todos llevas dentro.Escribe weon, escribe. De ensayo en ensayo llegaras a algo creo yo. Exitos XD

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  2. Sí, pretendí dejar en claro eso que llamo MAL CRONICO. No lo niego. Y claro, tus palabras pesan, la opinión que das permite ver mejor la forma de la idea que quería exponer.

    Espero que con el transcurso de las semanas y las nuevas entradas, quede más clara la idea que quise trasnmitir en esta especie de "carta de presentación".

    Gracias por los buenos consejos y tienes razón, sacaré más a mi perro, al pobre lo tengo algo abandonado.

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  3. Está chévere Patrón. La emotividad de tus líneas te pueden llevar más allá de lo que tú - tal vez - crees. Esta muy bueno bro (y)

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  4. Gracias por el apoyo y las felicitaciones GranRenzo, usted que que hace tiempo desapareció.

    De las emociones y de la razón algo se aprende. Pronto retomaré este rincón que he dejado algo abandonado.

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