Mis extremos inconscientes,
mi alma metódica,
la vida que prescinde de todo cuanto aspiro.
Ríos y mares, de conjunciones y conflictos;
la indiferencia que los marca;
y el caos que continúa.
La mirada demandando piedad,
o un espacio, o un segundo,
o algo a donde adherirme,
de donde ver y sentir realmente,
o a donde ir sin caer en falsos caminos.
Rebelión, lucha, dolor, ¿una infitesimal lucidez?;
todo cuando sea necesario,
todo para abandonarlo, para encontrar esa partida que parece no existir.
Y sus garras que esclavizan,
sin renunciar a su ordenamiento,
niega mis deseos, nubla mis pensamientos, me impone virtudes, adhiere ignorancia.
¿Como ir entre sombras y brumas de la nitidez de un pleno día?
Un misterio que es y no es...
Prescindir de lo imprescindible,
que me configura en lo que no quiero.
Desterrarme entonces
negarme tal vez...
¿Como conocer esa vida que me niego?
Pregunta que resuena, sin respuesta aparente.
lunes, 10 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
